La moderna química del metabolismo y numerosas investigaciones sobre las fuerzas activas en la formación y degradación de los compuestos orgánicos, han conducido al convencimiento de que la vida de los tejidos del organismo depende de la capacidad de respiración de las células, y sobre todo de la capacidad de absorción y expulsión del oxígeno. En este proceso desempeñan precisamente un destacado papel los fermentos portadores de oxígeno, pues si se interrumpe la cadena de reacciones a causa de la falta de un fermento, se acumula un determinado producto del metabolismo directamente en el punto de ruptura y continuará formándose pero no transformándose, presentando así, un producto metabólico en exceso, mientras faltan otros factores que de aquel deben derivarse. Esto hace comprensible el viejo concepto de ¨producción de residuos de los tejidos¨ y ¨limpieza de sangre¨.

La limpieza intestinal y la regulación de la función intestinal equivalen siempre a la limpieza de la sangre y es, por consiguiente, el principio básico de toda dieta depurativa. Una sustancia depurativa es un producto o medicamento que purifica el organismo, eliminando las sustancias en exceso o inútiles.

Cada vez son más las personas que deciden iniciar una dieta détox (otra designación para la dieta depurativa) queriendo hacerla parte del proceso de pérdida de peso. Inspirados en primer lugar por lo que oyeron y el bombardeo de beneficios. Estas dietas con exclusividad vegetal y en su mayoría líquidas, se busca en varios y duros días de voluntad el sentirse mejor, más sanos y con tendencias a adelgazar. La realidad no siempre les acompaña, ya que de no hacerse de forma correcta presentarán secuelas como: Dolores de cabeza, ansiedad por la comida, mal humor o irritabilidad.

Básicamente esta dieta  se centra en la idea de proveer al cuerpo exclusivamente  alimentos saludables con un alto contenido en fibra y agua, de manera que durante un número limitado de días se eliminan toxinas y radicales libres. Una limpieza general del cuerpo que muchos consideran necesaria en uno o varios momentos del año y que invitan a realizar puntualmente, sin perder de vista un tipo de alimentación y hábitos saludables que mantenga los resultados y evite la toxicidad. El Hígado (el mayor laboratorio del metabolismo), riñón y piel se suponen los órganos más beneficiados tras varios días de un consumo muy restrictivo de alimentos, ya que al ser estos los más “limpiadores”, la dieta se convierte en una ayuda extra y necesaria.

En tal sentido,  algunos de los beneficios que promete esta dieta, que sin embargo no está exenta de efectos secundarios, son:

  • Bajar de peso,
  • Comenzar una vida más saludable,
  • Evitar la fatiga,
  • Compensar días de excesos (Navidad, vacaciones),
  • Una piel más rejuvenecida

Las modalidades de las dietas détox son muchas. Varía su duración: desde un intensivo de fin de semana a 21 días, y también varía la lista de alimentos permitidos; algunas incluyen sólidos, cereales integrales, frutos secos, mientras otras se limitan al consumo exclusivo de batidos y zumos de frutas y verduras (que suman menos de 1.000 calorías diarias) y la más radical habla de un ayuno total. De esta última difieren los expertos (nutricionistas y dietistas) pues una dieta efectiva no debe suponer periodos de inanición.

El consumo exclusivo de solo frutas y verduras a base de zumos en un par de días provoca que los niveles de insulina se disparen con cada zumo, y se desplomen al poco rato. Las reservas de glucógeno se han extinguido y por eso comienza la fatiga y la irritabilidad. Las proteínas comienzan a convertirse en amoniaco y aminoácidos, que no son precisamente desintoxicantes, y el consumo excesivo de agua y carbohidratos provocan un acelerado tránsito intestinal. Por si hubiera sido poco, cuando por fin llega la ingesta de alimento sólido, trae consigo el efecto rebote propiciado por una alteración de grasas y masa corporal y por un deseo desproporcionado de alguien privado de alimento sólido durante días. La mayor parte de la bajada de peso de estas dietas rápidas es por la pérdida de líquidos, así que su recuperación suele ser rápida.

En la realidad y en el Internet los comentarios a favor y en contra de estos regímenes depurativos abundan, sólo el sentido común puede decidir qué es lo más acertado para bajar de peso de forma saludable.

Sin embargo, se podrían implementar opciones más favorables para no someter el cuerpo a regímenes tan severos. Por un periodo de tiempo de 2 a 3 semanas, eliminar todo producto manufacturado que en su composición lleve sales curantes, aditivos y demás compuestos químicos de conservación. Preferir alimentos frescos y de temporada, eligiendo ingerir té o infusiones sin azúcar en vez de refrescos o bebidas carbonatadas y por sobre todo evitar platos con grandes aportes de alimentos de origen animal, ´las comidas chatarras¨, platos condimentados y los mal llamados atracones. Todo esto será clave para poder permitirle al organismo ese periodo de limpieza, ayudándolo a su vez con el consumo de alimentos con propiedades depurativas como lo son:

—Las manzanas, fuentes de antioxidantes y excelentes combatientes de los radicales libres. Un estudio de la Universidad Estatal de Florida demostró que disminuye el colesterol malo (LDL) en un 23% y aumenta el bueno (HDL) en un 4 % También están relacionados con la prevención de ictus cerebral.

—Las naranjas y mandarinas se caracterizan por ser fuente de vitamina C, pero no hay que olvidar su riqueza en antioxidantes y ácido fólico.

—El brócoli, rico en vitamina C, ácido fólico, beta caroteno (pro vitamina A) y vitaminas del complejo B. Contiene minerales como potasio, zinc, calcio y hierro y fitonutrientes como el indol-3-carbinol (I3C) y sulfurofano, que reducen el riesgo de cáncer y protegen el cerebro.

—Nueces. Los ácidos grasos poliinsaturados del tipo omega 3 de las nueces gozan de fama en el público en general. El cáncer, la inflamación crónica y la diabetes son los enemigos a combatir de este fruto seco. Otros, como las semillas, las pipas de calabaza, los pistachos o las castañas, son también una rica fuente de alcalinizantes y vermífugas.

—Las propiedades del ajo y la cebolla ya las conocían los griegos y romanos. Sus cualidades antisépticas, antibacterianas, depurativas y diuréticas no han pasado desapercibidas  a lo largo de la historia.

—Los arándanos: ricos en fibra, fitonutrientes y antioxidantes. Previenen el deterioro cognitivo, el riesgo de hipertensión y la obesidad (gracias a los polifenoles). Todas ellas propiedades que comparten en mayor o menor medida con el resto de frutos rojos (fresas, moras, frutillas…).

—Aguacate. Aunque tiene un alto contenido en grasa, el 85 % es insaturada. Aporta ácidos monoinsaturados, como el oleico, y ácido linoleico, además de fitosteroles y una buena dosis de vitamina E (gran antioxidante).

— Avena: Dispone de unos aminoácidos que inducen a producir lecitina en el hígado, necesario para ayudar a depurar el organismo. Consumir avena permitirá limpiar las paredes de las arterias, arrastrando gracias a la fibra, los depósitos de grasa que se forman en ellas.

Es importante recordar que el objetivo de toda dieta depurativa es que la persona se sienta bien por dentro y por fuera, sin necesidad de sacrificar su bienestar.

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