¿ES POSIBLE MODIFICAR LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS?

A nuestro juicio y pese a las dificultades que entraña conseguirlo, creemos que es posible. Por supuesto, es más fácil cuanto más joven es el individuo y, por esta razón, cuanto se haga por desarrollar buenos hábitos alimentarios desde la infancia y en el seno de la familia, tendrá mejores resultados.

Los adultos modifican sus hábitos por razones de salud, por experiencias positivas y por convicción a partir de conocimientos pero siempre con mayor esfuerzo y dificultad.

La educación nutricional en el contexto de los programas de promoción de la salud es un buen instrumento para conseguir cambios de comportamiento en el marco de los estilos de vida.

En el momento actual debemos tener en cuenta que el consumidor

— Percibe la alimentación como un elemento esencial de la calidad de vida.

— Su concepto de «buena comida», ligado a la cantidad y a consumir lo que nos gusta se ha modificado y se valora el aporte en nutrientes de la misma.

— Está muy sensibilizado por la información sobre alimentación, nutrición y salud pero la sobresaturación a la que está sometido le crea confusión.

— Tienen conciencia de las enfermedades crónicas degenerativas que están relacionadas con la dieta, el sedentarismo y en general con los estilos de vida.

— Es crítico con la publicidad agresiva y en el límite de la veracidad.

Por todo ello la evolución de los hábitos alimentarios y sus posibilidades de cambio deben estudiarse desde su origen, la continuidad en el tiempo, las razones de su modificación y por su puesto las estrategias que pueden favorecer los cambios en la dirección correcta.

Las personas son los protagonistas de su propio desarrollo en la medida en que son capaces de procesar la información que reciben, seleccionarla y adaptarla a sus circunstancias.

En el aprendizaje de los hábitos alimentarios intervienen factores cognitivos, evolutivos y afectivos por lo que no se puede diseñar un plan de actuación ateniéndose solo a códigos, normas y reglamentos pues el ser humano, en algo tan íntimo como la forma de alimentarse, cuestionará las propuestas que se le hagan y las valorará en el contexto de sus propias vivencias.

La administración sanitaria debe enfrentarse para conseguir cambios permanentes de hábitos alimentarios a la necesidad de poner en marcha escenarios familiares, escolares y comunitarios que permitan a la población el ejercicio de una vida sana donde el sujeto actúe en la prevención de la enfermedad y la protección de la salud.

No hay que olvidar que los seres humanos son el producto de una historia, de una herencia y de un proceso de desarrollo vital, de la educación y las enseñanzas recibidas y todo ello va a materializarse en comportamientos y hábitos.

Las dietas rápidas son una buena opción cuando se quiere perder peso. Sin embargo, es irreal pensar en perder 10 kg en una semana, estás dietas están diseñadas con el fin de tener una pérdida considerable de peso en un corto tiempo, desde 2 a 5 kg en sólo una semana. Teniendo claro que no están elaboradas para mantenerlas por un largo tiempo, ya que traerá como consecuencia el catabolismo de las reservas energéticas que son importantes y necesarias, tales como, las proteínas encargadas de la construcción de músculos. Al mantener este tipo de dietas rápidas por un tiempo prolongado traería consigo patologías tales como: diabetes, hipertención o problemas gastrointestinales.

En el mundo existen un sin número de dietas que prometen lograr estás pérdidas de peso en un tiempo récord, desde dietas a base de sólo proteína (dieta hiperproteica, baja en calorías), grasas (dieta hipercalorica) , líquidos (dietas depurativas), o sólo frutas. Debes prestar atención a los signos clínicos que tu cuerpo manifiesta, no todos los cuerpos responden de igual manera ante este tipo de dietas rápidas, se debe tomar en cuenta la edad, peso, talla, sexo y condición fisiológica (adolescencia, embarazo, tercera edad). El cuerpo es sabio, y sabrá manifestar cualquier signo de déficit de nutrientes, ya sea por signos como: dolor de cabeza, cambios de humor, irritabilidad, acidez e incluso mareos.

Por ello es necesario saber cuál es el requerimiento de ingesta diaria, y así poder jugar con las diferentes alternativas de dietas rápidas. Teniendo en cuenta que estás pueden generar cambios y resultados notorios en sólo un par de días, pero sin extenderlas a semanas y mucho menos como dieta diaria.

La elección de este tipo de dietas debe consultarse siempre con un nutricionista o nutriologo, quién se encargará de calcular cuál será el requerimiento de calorías necesarias durante el día, así como de la correcta orientación en la preparación y combinación de alimentos que ayuden a lograr los objetivos y metas esperadas. Puesto que este artículo busca incentivar al cambio de hábitos a partir de dietas saludables, se ha considerado una serie de tips que ayudaran a dar pequeños pasos para el comienzo de una vida saludable.

DIETA HIPERPROTEICA

La dieta hiperproteica en resumen, es una dieta que se basa en ingerir alta cantidad de alimentos ricos en proteínas, tanto de origen animal como vegetal, como pueden ser las carnes, pescado, huevo, quesos y lácteos, pero eliminando casi la totalidad de los carbohidratos que se ingieren. Ahora bien, ¿este tipo de dietas a qué publico va dirigido? Este tipo de dieta busca generar grandes pérdidas de peso, al tener un alto valor de proteínas pero de bajo valor calórico, con el fin de adaptar al organismo a quemar aquellas reservas de grasa durante el catabolismo de nutrientes, y así obtener la energía necesaria durante el día. Sin embargo, es pertinente saber que las proteínas de origen animal no están compuestas en su totalidad de este nutriente (la proteína), también es un alto contenedor de grasas, sobretodo de grasas saturadas, que en la dieta deben tener un consumo restringido, más no eliminarlo por completo.

El organismo usa como energía principal e inmediata los carbohidratos. Si el organismo no tiene esta fuente de energía va a utilizar la siguiente fuente de energía disponible, y esa son las grasas, con ello se va a conseguir perder esa reserva en forma de grasa.

Si te pones a dieta hiperproteíca y observas que tienes un constante mal aliento y mal sabor de boca, recuerda que es por culpa de los cuerpos cetónicos. Estos compuestos que además tienen calorías, al ser eliminados por orina, ¡ se puede llegar a perder hasta 500 Kcal! Este fenómeno, junto con la gran cantidad de agua se elimina, es la clave del dudoso éxito de este tipo de dietas cetogénicas.

DIETA A BASE DE GRASAS (DIETA HIPERCALORICA)

Este tipo de método para adelgazar o perder peso de manera rápida, es poco recomendada, debido a que hacen uso indebido de las grasas, teniendo la falsa creencia de que al ingerir sólo este tipo de nutriente el cuerpo lo usara como fuente de energía, “come grasa, para quemar más grasa” sin comprometer al organismo a patologías mucho más graves que unos simples kilos de más. Recordemos que las grasas de origen animal están compuestas en su mayoría por grasas saturadas, esas grasas que debemos disminuir y en lo posible, evitar. Y que estas elevan el colesterol, descontrola los niveles de glucemia, y satura el hígado al trabajar de más.

DIETAS DEPURATIVAS A BASE DE LÍQUIDOS Y FRUTAS

Esta es una dieta que ha tenido un gran auge,  su principio se basa en el uso de líquidos para tener sensación de saciedad durante el día y así evitar el consumo elevado de calorías. Ademas, su efecto diurético favorece la pérdida de líquidos. Entre ellos están el uso de: té, batidos, sopas, consomes, café, infusiones, ensaladas de frutas.

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