Uso de la dieta saludable para adelgazar efectivamente

Las dietas saludables no solamente nos ayudan a bajar de peso, todavía resulta más interesante su efecto sobre la salud de nuestro cuerpo, ya que está demostrado que contar con los nutrientes esenciales para las funciones básicas del organismo nos permite disfrutar de una mejor calidad de vida, tanto a nivel físico como mental.

No podemos confundir una dieta sana y equilibrada con una para bajar de peso. Si bien para adelgazar necesitamos consumir frutas, verduras y proteínas, un menú saludable va mucho más allá y consiste en incorporar a nuestros platos todos aquellos alimentos que favorecen las funciones adecuadas del organismo.

Cambiar nuestros hábitos y centrar nuestra dieta en platos sanos y equilibrados nutricionalmente nos permite disfrutar de efectos beneficiosos para el organismo, como una mejora del funcionamiento cerebral. Hay que tener en cuenta que las frutas, verduras y el pescado contienen nutrientes que nos ayudan a estimular la memoria y la atención.

Con este tipo de alimentación, tampoco tendremos problemas de energía. Nuestro cuerpo funciona gracias a los nutrientes que le suministramos a través de la alimentación, como los carbohidratos. Por eso, es importante que los incluyamos en nuestros menús diarios.

La protección del sistema cardiovascular es otra de las grandes ventajas de mantener una dieta sana. Los alimentos integrales y los bajos en sodio nos ayudan a bajar el colesterol malo y a regular la presión arterial, dos aspectos básicos para la buena salud del corazón.

Igualmente, si suministramos a nuestro cuerpo todos los nutrientes necesarios conseguimos fortalecer el sistema inmunológico. Es decir, mejoramos nuestras defensas ante enfermedades o posibles agresiones externas.  Lo mismo ocurre con el estado de los huesos, ya que el aporte de los cítricos conseguirá mejorar su nivel de calcio y, por lo tanto, fortalecerlos. Así mismo, los cítricos también tienen un efecto beneficioso sobre el estrés, al igual que los ricos en omega 3 y  el magnesio. Todos ellos regulan el cortisol, la hormona que incide de manera más directa sobre el estado de ánimo.

A su vez, no podemos obviar que las dietas saludables son las mejores aliadas para mantener el sistema digestivo en buenas condiciones, ya que previenen las digestiones pesadas. Además, hay que tener en cuenta que tanto las frutas como  las verduras nos proporcionan la fibra necesaria para mejorar la salud de los intestinos y mantenerlos en un óptimo funcionamiento. De hecho, juegan un papel importante en la prevención del cáncer de colon.

Las dietas saludables son todas aquellas que no ponen en riesgo la salud y que, además, proporcionen todos los nutrientes necesarios para conservarla.

La palabra dieta no implica que tenga que ser un sistema de alimentación cerrado, con la palabra dieta nos referimos a un tipo de alimentación.  Por lo tanto, “hacer dieta” no debe confundirse con un proceso restrictivo, amargo y sacrificado con el fin de bajar de peso. Hay que empezar a borrar ese concepto de la mente y empezar a pensar que la forma de comer, de alimentarse, debe cambiar en función a tus objetivos y, sobre todo, para mejorar tu salud y calidad de vida.

Dentro de éstos sistemas alimentarios encontramos diferentes variantes, de las cuales te presentamos hoy las dos más beneficiosas. Usadas por muchas personas por adecuarse a sus necesidades, objetivos y sus circunstancias. Tanto personales como laborales, ¡incluso sociales!

La dieta Paleo.

Utiliza el enfoque del hombre del Paleolítico. Estos se alimentaban, sobre todo a base de plantas y animales para obtener los nutrientes que necesitaban. Además, no disponían de una despensa en la que “guardar” la comida, sino que comían de forma esporádica. En este sentido, carecían de aprovisionamiento constante de alimento, y comían cuando lograban cazar. Algo que implicaba algunas épocas de ayuno intermitente.

La dieta Paleo aboga por la supresión, sobre todo, de alimentos que nacen después de la primera revolución industrial, es decir, alimentos procesados y componentes no presentes de forma natural en los alimentos. Además, se pretende que el ser humano utilice sus recursos de la mejor manera posible, evitando que nuestra principal fuente de energía sean los carbohidratos. De esta manera, se generaría una mayor eficacia a la hora de usar las grasas como combustible. No olvidemos que, a día de hoy, la base de la alimentación de muchas familias suele ser fuentes de carbohidratos procesados (pan, cereales de desayuno, magdalenas, bollerías), algo que nuestros antepasados desconocían.

  • Lo que se debería consumir: Verduras,frutas, carnes, pescados, huevos, frutos secos, semillas, aceites, especies, hierbas, algunos tubérculos y otras raíces.
  • A evitar: alimentos procesados, harinas refinadas, refrescos, néctares, dulces, granos procesados, algunas legumbres y lácteos.

La dieta mediterránea.

Es una herencia cultural que representa más que una pauta nutricional. Es un estilo de vida que recopila dentro de sí, formas de cocinar, recetas, costumbres, productos típicos. Pero la gran ventaja de la dieta mediterránea es el tipo de grasa que la caracteriza, siempre saludable de tipo monoinsaturada. Además de la utilización de verduras de temporada, hierbas y condimentos. Algo que la convierte en una excelente opción para establecerla como un sistema de alimentación saludable, apetecible y con una gran adherencia.

La dieta mediterránea se basa en frutas, verduras, cereales. Todos estos alimentos se preparan con medios de cocción naturales, como al horno o la plancha. Ambas características hacen de este tipo de alimentación uno de los más saludables que existen.

Las dietas saludables son perfectas para conseguir el peso ideal y bajar de peso de manera rápida y segura, aparta las ideas preconcebidas y falsos mitos sobre como bajar de peso.

Comer saludablemente no se trata de implementar limitaciones dietéticas estrictas, mantenerse en forma de manera poco realista o privarse de los alimentos que más son de agrado de una persona. Más bien se trata de sentirse bien con uno mismo, de tener más energía, mejorar la salud y estabilizar el estado de ánimo. Siguiendo algunos consejos sencillos, se puede aprender a crear una dieta deliciosa, variada y nutritiva, tan buena para la mente como para el cuerpo, y para esto, hay que olvidarse de las dietas milagrosas para bajar de peso y mejorar los hábitos alimenticios.

Recomendaciones para una dieta saludable

  • Variedad:nada de comer siempre lo mismo o, al contrario, nunca comer un tipo de alimento. Según aconseja la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación hay que comer alimentos de todos los grupos y en la mayor variedad posible.
  • Equilibrio:la vida lleva mucho de equilibrismo y la alimentación no es menos. Piensa que todo lo que entra debe ser adecuadamente usado. Si ingerimos más de lo que nuestro cuerpo y estilo de vida demanda, surgen las enfermedades y los “cauchitos indeseados”.
  • Datos: se aconseja que las proteínas constituyan entre el 10 y el 15% de las kcal ingeridas al día (50% de origen vegetal y 50% de origen animal), las grasas del 30 al 35% de esas kcal, pero recuerda que las saturadas deben mantenerse por debajo del 7%. Y los carbohidratos deben constituir la mayor parte de nuestra ingesta alimentaria diaria, aportando entre el 50-60% de las kcal, así que ¡No le tengas miedo a un buen plato de pasta!, recuerda que todo en las porciones adecuadas y en la justa medida es saludable.
  • De carnes blancasse puede comer entre 3 y 4 raciones a la semana, de 150 g para las mujeres y 175 para los hombres (ten en cuenta que solo algunas partes del cerdo son blancas, como el lomo). De carne roja no más de una ración a la semana de entre 125-150 gramos. De pescado mínimo dos raciones semanales de 80-120 gramos.
  • Las frutascon tres raciones al día, entre 150 y 200 gramos por ración (recuerda, variadas).
  • Hortalizas: dos raciones al día, entre 200 y 250 gramos.
  • Lee las etiquetasde los envases, comienza a elegir en función de tu salud ¿Tiene aceite de palma o coco?, entonces busca otra opción.
  • Antes de elegir o llevarte un alimento a la boca, piensa, sí, ¡piensa! ¿Qué te está aportando?, ¿Realmente está haciendo que tu cuerpo esté mejor?, ¿O solo es un placer momentáneo que te llenará de calorías innecesarias?
  • No olvides la actividad física, podemos comer de la mejor forma posible, pero si somos personas sedentarias no nos beneficiaremos de todo el potencial de las dietas saludables.

En definitiva, existen muchos planteamientos a la hora de plantear una estrategia nutricional. Lo importante es que ésta se adapte a nuestro día a día, costumbres, poder adquisitivo o vida social. Y, sobre todo, en la que los productos procesados representen el mínimo espectro de nuestra alimentación cotidiana.

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