Quemadores de grasa: ¿Son efectivos y saludables?

En una época donde hay muchas personas que quieren lucir un cuerpo fitness, en donde la adecuación de las dietas y el ejercicio físico son un paso fundamental, y éstos buscan como objetivo tener la menor cantidad de grasa corporal, los quemadores de grasa representan un mito para unos y una creencia y veracidad para otros.

Debemos conocer el efecto verdadero de los quemadores de grasas, si ayudan a disminuir nuestro peso y qué efecto tienen en nuestra salud.

Los quemadores de grasa son sustancias capaces de aumentar el metabolismo de la grasa o el gasto calórico, disminuir la absorción de grasa, aumentar la pérdida de peso y aumentar la oxidación lipídica durante el ejercicio.

Existen dos tipos de quemadores de grasa: los termogénicos y los lipotrópicos. Los primeros, tienen un mecanismo de acción para mantener el metabolismo acelerado, lo que implica directamente una mayor quema de calorías a lo largo del día. La acción termogénica significa transformar en energía las calorías provenientes de la grasa corporal y de la alimentación.

El metabolismo es la cantidad de energía que el cuerpo utiliza (quema)  para mantenerse activo. La velocidad en que el cuerpo quema calorías es llamada de “tasa metabólica”, la que está determinada, en gran parte, por las características genéticas.

Algunas personas tienen un metabolismo lento, y con ello hay dificultad para adelgazar y mantenerse delgadas. Un metabolismo lento potencia enormemente la acumulación de grasa. Otras tienen un metabolismo mediano y algunas pocas privilegiadas tienen un metabolismo rápido. Pero en cualquier caso es posible aumentar la tasa metabólica.

Por el otro lado, tenemos los Lipotrópicos, que son aquellos que ayudan a descomponer las moléculas de grasa durante el metabolismo, actuando como catalizadores, reduciendo así el exceso de grasa acumulado en hígado y en otros tejidos corporales.

Pero ¿cómo se debe complementar el uso de los quemadores de grasa?

Un quemador de grasa marca la diferencia sí o sí. Las fórmulas contenidas en ellos cada día son más efectivas, pero su ingesta siempre debe ir acompañada con una dieta saludable y balanceada y en lo posible con una actividad física regular. Los especialistas siempre recomendaremos el correcto consumo de alimentos nutritivos y sanos con planes de dietas bien estructuradas. Cada quemagrasa está diseñado para un uso continuo durante un mes, casi siempre en dos tomas diarias. Es ideal que la persona que lo está usando mantenga un plan alimenticio bien guiado, para que cuando finalice el uso del producto siga comiendo bien, es decir, el uso de estos productos está perfectamente idealizado para un cambio de hábito alimenticio, no sólo para un intervalo de tiempo, y así evitar los efectos rebotes que pudieran acarrear si no se lleva una alimentación controlada en porciones, calorías y calidad de los alimentos, que aporten los macronutrientes y micronutrientes necesarios para el aporte diario.

Tampoco debemos olvidar la importancia del ejercicio a la hora de complementar un quemador de grasa. El papel del oxígeno en nuestra sangre al momento de ejercitarnos juega un papel fundamental a la hora de usar grasa como fuente energética, sin contar que durante la actividad corporal se activa la tasa metabólica, y se libera naturalmente  la hormona de crecimiento, la cual incrementa la masa muscular, promueve la lipólisis, incrementa la biosíntesis proteica, estimula el sistema inmune, entre otros beneficios.

Debemos dejar bien en claro que, ante todo, que antes de adquirir cualquier producto debemos conocer nuestro estado de salud general. Este tipo de productos nunca debe ser consumido por mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ni mucho menos por personas menores de 18 años de edad. En esto es necesario ser enfáticos con estos productos o cualquier suplemento alimenticio. En el caso de los Quemadores Termogénicos, no deben ser tomados por quienes tengan problemas de la Tiroides (principal regulador del metabolismo), ni por aquéllos que tengan en cualquier nivel hipertensión. Suelen llevar sustancias excitantes como la cafeína, el té verde, el chitosan, etc. En el caso de los quemadores Lipotrópicos, no hay excepción alguna, cualquiera puede tomarlos. Los principales nutrientes utilizados en los suplementos lipotrópicos son la colina, el inositol y la metionina.

En el mercado se pueden encontrar infinidad de suplementos “quemagrasa capaces de hacernos perder peso proveniente de la grasa. Muchos de ellos también nos ayudarán a mejorar nuestro rendimiento físico y en el desempeño de actividades deportivas y, en mayor o menor grado, ya forman parte de la habitual dieta para deportistas.

Tipos de quemadores de grasa que afirma la ciencia que son los más habituales:

Cafeína. Aunque muchos no se lo esperen, a la cafeína se le atribuyen efectos de movilización y reducción de las reservas de grasa corporal. La cafeína es un alcaloide presente en multitud de alimentos y bebidas, mayoritariamente extraídos de las semillas de café o de las hojas del té. La cafeína empezó a recibir atención hace unas décadas por sus efectos beneficiosos en la fisiología del ejercicio. De hecho, llegó a figurar en la lista de sustancias dopantes, prohibidas para el desempeño de la práctica deportiva reglada. La teoría señala que la cafeína es capaz de movilizar la grasa acumulada y reponer el glucógeno muscular, lo que mejoraría el rendimiento físico. A partir de los estudios realizados en humanos sobre los efectos de la cafeína, esta puede incrementar el gasto de energía (en reposo) o la oxidación lipídica (al menos durante el ejercicio de baja intensidad), pero esos efectos son menos obvios durante el ejercicio de intensidad moderada-alta. La cafeína por sí misma no ha mostrado ser efectiva reduciendo el peso corporal y, en los casos en los que la cafeína ha aumentado el metabolismo lipídico, los efectos han sido, generalmente, reducidos.

L-carnitina. Es una sustancia que aparece en grandes cantidades y de forma natural en la carne. Se le atribuyen efectos relacionados con la mejora del metabolismo lipídico, reducción de la masa grasa e incremento de la masa muscular. Nuestro organismo produce su propia carnitina, además de obtenerla de las carnes rojas y de los lácteos de la dieta, principalmente. Incluso con ingestas insuficientes en la dieta, producimos cantidades suficientes para mantener las reservas corporales, a partir de los aminoácidos metionina y lisina. La carnitina juega un importante rol en el metabolismo lipídico, ya que sirve de transportador intracelular de ácidos grasos para su degradación. La creencia de que la suplementación con carnitina ayuda a perder peso está basada en la suposición de que la ingesta de carnitina aumenta su concentración muscular. Otra suposición es que si la concentración de carnitina muscular aumenta, la oxidación de la grasa también aumenta, lo que llevaría a una pérdida gradual de las reservas de grasa del organismo. En este sentido, los estudios llevados a cabo han demostrado que la ingesta oral de carnitina no cambia su concentración muscular, por lo que las afirmaciones sobre sus efectos adelgazantes carecen totalmente de evidencia.

Forskolina. Es una sustancia de naturaleza terpenoide que se encuentra en la planta Coleus forskohlii de tradición ayúrveda. Se le atribuyen efectos de activación de la lipasa, por lo que aumentaría la degradación y oxidación de la grasa, reduciendo las reservas de grasa corporal.

Fucoxantina. Se trata de un carotenoide presente en el wakame, un tipo de alga comestible. En estudios en animales se ha demostrado que la suplementación a largo plazo con fucoxantina puede determinar la pérdida de peso. El mecanismo implicado podría estar relacionado con una sobreactivación mitocondrial, lo que llevaría a un aumento del gasto calórico en reposo derivado del metabolismo de las grasas.

Té. Desde hace años, las hojas de té han recibido una gran atención por su potencial efecto de estimular la oxidación lipídica. Este efecto es atribuido principalmente a los polifenoles del té, las catequinas, un tipo de antioxidantes presentes en mayor medida en las versiones no fermentadas de té, como lo es el té verde. También el contenido en cafeína del té podría contribuir a este efecto reductor de peso corporal. El té verde tiene el potencial de incrementar el metabolismo lipídico en reposo y durante la práctica de ejercicio y puede contribuir a la pérdida de grasa y a la pérdida de peso corporal.

Ácido linoléico conjugado. Es un tipo de ácido graso que debe sus potenciales efectos a su disposición geométrica espacial. Aparece de forma natural en la carne de rumiantes y en productos lácteos. Se ha sugerido que puede actuar como un agente antiobesidad por su habilidad de disminuir la ingesta de alimentos y energía, disminuir la fabricación de grasa y el gasto energético, y aumentar la lipólisis y la oxidación lipídica. Los estudios con humanos señalan que se pueden alcanzar modestas pérdidas de peso y reducción de la masa grasa con suplementación a largo plazo.

Taurina. Es un aminoácido que se relaciona con un incremento en el metabolismo de la grasa.

Ácido hidroxicítrico (HCA). Se relaciona con la reducción del peso corporal por medio de la inhibición de la lipogénesis a nivel enzimático. También se le atribuyen efectos de mejora en el rendimiento deportivo por el incremento de la oxidación lipídica y un efecto supresor del apetito.

Un quemador de grasa es efectivo cuando el único efecto que notaremos en nosotros es la pérdida de ese molesto tejido adiposo, lo que nos hará vernos y sentirnos mejor. Es importante recordar que en el comercio informal se pueden encontrar buenas alternativas, pero hay riesgos enormes de obtener un producto falsificado o adulterado, lo que si sería un riesgo inminente para tu salud.

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